TEXTO NARRATIVO
Me llamo Rodrigo Díaz de Vivar, aunque soy conocido como el Cid. Nací en el año 1048 en Vivar y actualmente ocupo un lugar privilegiado enfrente del río Arlanzón, en Burgos, subido a lomos de mi magnífico caballo Babieca.
Si miras con atención a Babieca puedes saber cómo fue mi muerte. Babieca alza una de sus patas, que quiere decir que mi muerte fue causada por las heridas de una batalla.
Desde el lugar en el que estoy veo pasar a mis pies a diferentes personas: señoras y señores vestidos de gala cuando van al teatro, fotógrafos y turistas armados con sus cámaras y palos de selfies, gente cruzando semáforos mirando el móvil, niños jugueteando y cambiando cromos, personas paseando con sus perros, gente mendigando y jóvenes que llevan tatuajes y piercings. ¿Qué diría mi querida Jimena si nuestros hijos se presentasen en casa con este aspecto?
Todas estas gentes se mezclan con un tráfico alocado, patinetes, bicicletas, autobuses, coches que pasan constantemente a mi alrededor.
Hace días que no veo a Miguel, un adolescente de 17 años, que siempre alza la vista hacia mí y hace un saludo a Babieca, cuando se dirige desde su casa al instituto. Miguel es un chico alto, delgado, de pelo corto marrón y con ojos verdes. Es sobre todo un chico simpático y amable. La última vez que le vi, volvía de su entrenamiento de balonmano e iba cojeando de su pierna izquierda.
Un día pasaron delante de mí sus padres con otros padres de un compañero del equipo en el que juega Miguel. Estuvieron hablando un largo rato sentados en un banco. Entre otras cosas, hablaron de que Miguel no podrá asistir al instituto durante un mes por la lesión de la pierna durante el entrenamiento. Ha sido tan grave que tendrá que utilizar durante una temporada una silla de ruedas.
Estuve esperando impaciente el día en el que apareciera Miguel en el puente para volvernos a ver. Pasó su cumpleaños, el 28 de noviembre, y no pude felicitarlo. Por fin llegó el día. Miguel pasó acompañado de sus padres y algunos compañeros camino de una hamburguesería para celebrar su cumpleaños. Verdaderamente, qué raros son los jóvenes hoy en día. Unos llevaban los pantalones tan rotos como si hubieran peleado conmigo en el campo de batalla, otros llevaban camisetas de colores extraños y llamativos como nunca vi antes.
- "ser conocido por", mejor "ser conocido como"
ResponderEliminar-entre Vívar y actualmente mejor "y" que coma
-el "como" de "como fue mi muerte" lleva tilde
-"las heridas en batalla" --> las heridas de la última/una batalla
-selfies entre cursiva, piercing también
-entre "mendigando" y "y jóvenes" no hay coma porque ya introduces el últime término de la enumeración
-entre "utilizar" y "una" incluir "durante"
-después de "verdaderamente", poner una coma. y ese "que" lleva tilde
¡Me ha encantado! ¡Está genial! ¡Muy original!